Un servidor conectado a
una red, ya sea local o de mayor ámbito,
siempre está expuesto a ser atacado. En
el caso de servidores conectados a Internet, esta
exposición deja de ser teórica y
el servidor está bajo constante ataque
y escrutinio por parte de terceras personas que
desean algo de él. No es necesario ser
una gran empresa, organismo oficial o tener información
atractiva en un servidor para que éste resulte
interesante a los miles de posibles atacantes
que rondan Internet.
Además de los ataques intencionados, los
servidores pueden sufrir fallos de hardware y
software o accidentes producidos por los usuarios,
como el borrado de información. Estos incidentes
cuestan tiempo y dinero a su empresa, pero también
pueden ser evitados o controlados para minimizar
esas pérdidas.
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